Noticias y Art铆culos 縌ui閚 teme a la fotovoltaica?

Una pregunta sin respuesta: 縫or qu se impiden las peque馻s instalaciones productoras de electricidad conectadas a la red el閏trica? Si atendemos a la m韓ima racionalidad resulta incomprensible que, desde la Administraci髇, se pongan piedras para avanzar por este camino.

Veamos de forma simplificada c髆o funciona el sistema el閏trico espa駉l. La electricidad de un sistema el閏trico nacional no se almacena sino que se consume a la vez que se produce. Esto obliga a disponer de una red mallada en la que la energ韆 generada en las centrales el閏tricas se introduce en el sistema cuando se necesita y se consume instant醤eamente. El control se realiza midiendo determinadas variables -como la tensi髇 y la frecuencia- y decidiendo en cada momento qu centrales suben o bajan su producci髇 o incluso cuales deben parar en un momento dado, para esto hay un sistema de prioridades en el que las renovables tienen preferencia. La oferta por tanto est subordinada a la demanda.

Como es l骻ico, si la entrada de energ韆 dependiera de unas pocas centrales el sistema ser韆 muy inestable puesto que cualquier fallo har韆 peligrar el conjunto. Parece entonces que cuantas mas centrales tengamos funcionando m醩 estabilidad tendr el sistema.

A todo esto hay que a馻dir las p閞didas de energ韆 que se producen en la red. Si, por ejemplo, en un momento dado hay gran demanda de electricidad en la zona industrial de Catalu馻 y las centrales que est醤 suministrando se hallan ubicadas en Galicia, habr que desplazar una gran intensidad de corriente y, claro, una parte se pierde en calor. Por tanto, tambi閚 es mejor que las centrales productoras est閚 dispersas en todo el territorio, para as poder suministrar energ韆 a los usuarios mas cercanos con menos p閞didas.

Ahora consideremos las tecnolog韆s existentes. Sabemos que las grandes centrales son instalaciones complejas, a veces no exentas de riesgos, y que deben ser manejadas por t閏nicos expertos. Pero tambi閚 existen otras alternativas de las que poco se habla y que responden a otro modelo, como las instalaciones fotovoltaicas: unos paneles de silicio con un inversor y conectados a la red el閏trica con un contador. Su complejidad es menor que la de la caldera de calefacci髇 o el ascensor que actualmente mantiene y del que asume la responsabilidad cualquier comunidad de vecinos. Es mas sencilla que una lavadora y su instalaci髇 est, desde el punto de vista t閏nico, al alcance de cualquier ciudadano que disponga del espacio suficiente en su tejado, terraza o jard韓. Adem醩, apenas requiere mantenimiento. De hecho, se viene utilizando desde hace muchos a駉s en sitios a donde no llega la red el閏trica, como refugios de monta馻, etc.

Si analizamos el sistema de primas a las energ韆s renovables no parece que sea mal negocio montar una central fotovoltaica. De hecho, el pasado a駉 se desbordaron todas las previsiones y, este a駉, el Gobierno ha tenido que implantar un sistema de cupos que est ahogando al sector porque las rentabilidades no son tan tremendamente apetecibles como lo eran hace un a駉. A鷑 as se instalan tantos huertos solares como se puede, a toda velocidad y con acusaciones de corrupci髇 incluidas.

En cuanto a las subvenciones, se trata de promover las renovables 縩o? Pues bien, el Gobierno central y los auton髆icos hablan de subvencionar las instalaciones fotovoltaicas en tejado pero "aisladas", o sea sin conectar a la red. Esto complica considerablemente el invento, puesto que obliga a utilizar bater韆s de almacenamiento y, aunque tiene todo el sentido cuando lo que se pretende suministrar est realmente aislado de la red, en medio del campo, carece de toda l骻ica si se dispone de red el閏trica en las proximidades, ya que el mejor recipiente para la energ韆 es, sin duda, la propia red que, dicho sea de paso, hemos pagado entre todos antes de privatizarla.

Entonces 縞ual es el problema? Que, como tantas veces, se est legislando para los grandes. Que si un ciudadano tiene los medios y la voluntad de realizar una peque馻 instalaci髇 de, digamos 5 kW, que podr韆 cubrir perfectamente sus necesidades y verter la energ韆 sobrante a la red, debe realizar pr醕ticamente los mismos tramites que un huerto solar de 5 MW y cumplir los mismos requisitos que si se tratase de una empresa el閏trica. Algo no funciona bien.

Quiz hay que preguntarse quien gana y quien pierde con esto; basta revisar el sistema de tarifas para ver que la mayor carga recae siempre sobre el peque駉 consumidor que no tiene capacidad alguna de negociaci髇 y debe aceptar las subidas del suministro el閏trico sea cual sea su situaci髇 econ髆ica, est o no sufriendo la crisis. Esto se agravar con la liberalizaci髇 total del mercado el閏trico en el que los precios ni siquiera estar醤 sometidos al control del Gobierno. 縌uien no recuerda cuando se nos dec韆 que con la liberalizaci髇 de las telecomunicaciones bajar韆n los precios y se tratar韆 mejor al consumidor gracias a la competencia? 縌u competencia? 縉o pasar lo mismo con la electricidad, que deber韆 ser un servicio p鷅lico esencial?

La soluci髇 no es dif韈il si hay voluntad pol韙ica. Se podr韆 subvencionar esas peque馻s instalaciones que quedar韆n fuera del sistema de primas a las renovables. Con un sistema de doble contador se medir韆 la energ韆 auto-consumida y la vertida a la red. La diferencia se pagar韆 a un precio de intercambio, tal como hacen las empresas el閏tricas entre ellas. Entonces 縬u impide promoverlo 縈iedo a la independencia energ閠ica del peque駉 consumidor?

Reclamemos pues que a cada comunidad de vecinos, a cada ayuntamiento, a cada empresa, que a cada ciudadano en definitiva se le facilite la producci髇 de energ韆 limpia y que pueda verterla a la red sin grandes complicaciones y recibiendo un precio justo por ello. Ganaremos todos.

Ana Marco
Ingeniera y colaboradora de ISTAS

 
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